AMOR A LOS HIJOS

El niño debe ser corregido amorosamente, no constantemente criticado, tenemos que conseguir motivarles no obligarles. Lo blando es más fuerte que lo duro, el agua es más poderosa que la roca y el amor puede más que la violencia. Y, como el amor de madre es incondicional, así debemos entenderlo. Jalil Gibrán en su libro El profeta nos recuerda:
Por medio de vosotros se conciben, más no de vosotros. Y aunque están a vuestro lado, no os pertenecen. Podéis darles vuestro amor, no vuestros pensamientos; porque ellos tienen sus propios pensamientos. Podéis albergar sus cuerpos, no sus almas. Podéis esforzaros en ser como ellos, más no tratéis de hacerlos como vosotros. E igualmente estoy de acuerdo con Erich Fromm en que el amor de madre es incondicional, omniprotector y envolvente; como es incondicional, tampoco puede controlarse o adquirirse. Su presencia da a la persona amada una sensación de dicha; su ausencia produce un sentimiento de abandono y profunda desesperación. Puesto que la madre ama a sus hijos porque son sus hijos, y no porque sean buenos, obedientes o cumplan sus deseos y órdenes. Sin embargo el amor de la mayoría de los padres es condicional, la naturaleza del amor del padre le hace tener exigencias, establecer principios y leyes, y a que su amor al hijo dependa de la obediencia de éste a sus demandas. Pero es igualmente cierto que la responsabilidad de los hijos pertenecen al padre y a la madre por igual, y que los dos en la medida que puedan deben satisfacer sus necesidades, sobre todo, las emocionales. No intentes hacer daño a tu pareja a través de tus hijos, ¿no te parecería injusto que lo hicieran contigo? Ellos nunca serán los causantes si el amor entre vosotros se ha acabado. De cómo se viva la infancia, puede depender todo su futuro como adultos, existe una razón para que vosotros seáis sus padres y en vuestra mano está el que puedan desarrollarse como personas buenas, válidas, sin traumas sabiendo que pueden contar con vosotros aunque no convivan con los dos. Es vuestra obligación intentarlo, su futuro como personas de bien depende en gran medida de los dos. Y, que la mejor y única “herencia” que podemos y debemos dejar a nuestros hijos es un buen ejemplo, y si es posible, darles la oportunidad de una formación intelectual; será lo único que nunca podrán perder, el conocimiento siempre les acompañará, aún en los momentos más adversos. Pero no quiero dejar de decirte que si tienes hijos, debes tener tus asuntos legales en perfecto orden, me refiero a que debes protegerles dejando tu voluntad escrita, no creas ni por un momento que el hecho de hacer un testamento hará que mueras antes, eso sería una superstición, y, yo no creo en las supersticiones. Al hacer referencia a la conveniencia de hacer testamento, no me refiero a los bienes materiales, sino a la tutela, si tú no estás, debes decidir quién crees que educará a tus hijos con más cariño y protección, quien decidirá lo mejor para ellos. Es una muestra de amor facilitarles la vida si tú ya no estás para hacerlo.
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